¿Es necesaria una "teoría de la locura"?

Cuando empecé en el activismo por la locura, exactamente en el año 2013 en Argentina, sentí que entraba en un territorio fértil que esperaba su siembra. Tras publicar mi libro "Actuar como loco" tuve la oportunidad de recorrer todo el país, encontrando el mismo escenario en el campo de los derechos humanos y la salud mental: revistas realizadas por pacientes que se vendían a precios de limosna, programas de radio realizados por pacientes sin pauta publicitaria y talleres artísticos para pacientes que fracasan en su pretensión de  cumplir una función terapéutica.
El escenario era desolador, porque todas las actividades "progresistas" en salud mental, estaban coordinadas por psicólogos y psiquiatras sin ningún tipo de preparación profesional para los improvisados experimentos que realizaban. Cuando me enteré que el psicólogo dueño de radio La Colifata, vive y trabaja en Francia gracias al prestigio internacional que ganó con el trabajo esclavo de sus pacientes, el panorama se volvió mas desolador aun. Comprendí que los psicólogos y psiquiatras, utilizan la fuerza de trabajo de los pacientes en su propio beneficio y lucro. Escriben sobre sus "experiencias progresistas" y presentan los "papers" en congresos ganando prestigio internacional y contactos que luego se transforman en clientes. 
Una vez que acepté este escenario frustrante y angustiante, me enfoqué en la tarea de juntarme con otros locos y locas, con quienes pudiera compartir mi experiencia de la locura. Fundamos con unos amigos el grupo de apoyo mutuo en salud mental, logrando en pocos meses resultados asombrosos, como compañeros y compañeras que lograron liberarse de las drogas psiquiátricas. Este grupo de apoyo mutuo, se volvió mi referencia para analizar los problemas "macro" desde la práctica "micro", observando que en el grupo "micro" se reproducían los mismos problemas que en la sociedad "macro". La diferencia fundamental es que el grupo de apoyo mutuo, lograba resolver los problemas en pocos meses, frente a los tratamientos de por vida y crónicos que impone el sistema de salud mental argentino. 
Empecé a observar que el grupo de apoyo mutuo podía resolver los problemas de sus integrantes por estar sustentado en una "teoría de la locura" la cual marca la diferencia entre vivir una vida plena, o vivir una vida sometida al sistema de salud mental. Dado que tengo acceso a los medios de comunicación, y que me gusta escribir empecé a nombrar algunos conceptos de este movimiento del cual yo mismo soy protagonista. 

Derecho al delirio: Se trata de dejar de pensar las alucinaciones y los delirios como síntomas de psicosis, y pensarlos como derechos humanos. Si la libertad de conciencia es un derecho humano, el delirio y la alucinación (que suceden en la conciencia) deberían ser también derechos humanos. Pensar desde una perspectiva jurídica el delirio y la alucinación, nos ayuda a resolver el conflicto que las personas locas tenemos con lo que nos enseñaron en los consultorios de salud mental: sentir miedo al delirio y la alucinación.

Diversidad mental: Se trata de entender las locuras de las personas desde una perspectiva social, y no médica. La diversidad mental, busca la inclusión y pone el foco en que el problema que tenemos las personas locas es ser excluidas del sistema ya sea mediante la reclusión en los loqueros, o la medicalización. La diversidad mental busca que las personas normales acepten a las personas locas. 

La psicosis como identidad: La psicosis, como la homosexualidad, como las personas transgénero, como el judaísmo, se vincula con la identidad. Las personas psicóticas somos distintas, tenemos una relación con la percepción, el lenguaje, y la conducta, diferente de las personas normales. Pensar a la psicosis como identidad, en vez de enfermedad mental, brinda la oportunidad a normales y anormales, de convivir de una buena manera. Nos ayuda a cultivar el buen vivir como comunidad. 

Este artículo es una primera aproximación hacia las bases de una "teoría de la locura". Será entonces, la comunidad quien decida si es necesaria una "teoría de la locura" o no. Quienes estudiamos los movimientos sociales en la historia, sabemos que estas propuestas provocan tensiones sociales, dado que permiten emerjan posturas "Abolicionistas". Pero también sabemos que es urgente poner un limite a la tortura psiquiatrica, a la industria de los psicofarmacos, y al manicomio. Por todo esto proponemos nuevas formas de pensar la salud mental y la locura. 

El impuesto a la psicosis.

Una persona normal paga $900, hace el examen y obtiene su registro de conducir por 4 años. Los últimos 12 meses pagué $3.200 y solo me renovaron el registro por 6 meses. Como pasé por todas las instancias que el sentido común, y la cordura indican ahora decidí hacer publico el hecho de haber sido discriminado por ser psicótico.
Lo primero que me dijeron mis seres queridos fue "¡Para que dijiste la verdad! Sos un boludo, es obvio que ibas a tener kilombo". Tienen razón, porque me quieren y desean que no me haga malasangre por problemas que se pueden evitar con una "Mentirita piadosa" cuando la psicóloga te pregunta "¿Tenes diagnostico psiquiátrico?, ¿Tomas o tomaste algún tipo de medicación? ¿Cual?" Estoy convencido que uno tiene que llevar con la frente alta su psicosis. Hice todos los exámenes, psico tecnicos y psico diagnosticos varias veces y los aprobé con éxito.
En mi caso particular, no estaba consumiendo drogas psiquiátricas cuando fui realizar el examen para obtener el registro de conducir. Aun así, me veo obligado a pagar mucho mas de lo que debería pagar, solo por le hecho de ser portador de diagnósticos psiquiátricos.
Fui al INADI y no entendieron. Llamé al 147 y me dijeron que no podían hacer nada. Llevé en tres oportunidades el alta médica firmada por el psiquiatra que me atendía y aun así, tengo que volver a empezar el tramite cada 4 meses y pagar.
La situación se volvió absurda, supongo que no pueden entender como una persona puede ser normal y anormal al mismo tiempo. La fragil estructura mental de los burocratas del registro de conducir, colapasa cuando ven a un loco, que además de loco es una persona normal y perfectamente apta para conducir un automovil, de forma civicamente responsable.