Solo palabras. 02

Hay una generación de sudamericanos, herederos aprendices de Grotowski, Brook y Barba (No excluyamos al abuelo de ellos: Artaud), que vienen a ser, tal vez en una figura paradojica, sus intérpretes-discípulos.

Seguramente esté escribiendo una burrada. ¿Por qué paradójica? Porque estos señores le hicieron preguntas y buscaron sus respuestas en la manifestación ritual del teatro en África, Asia y acá mismo donde vivimos nosotros, en América. Y sus herederos o discípulos o aprendices Americanos están enseñando, algo que tenemos muy cerca, a la generación de creadores e investigadores nuevos (en la cual me incluyo) todo su bagaje de experiencias y aprendizajes dentro del cual están incluidas, con muchísima importancia, las enseñanzas de estos maestros nativos de Europa. Por ejemplo el Mate tan gauchesco y urbano, hoy, es en el pueblo guaraní, tradición de una de sus ceremonias.

somos muchos los teatreros jóvenes, inquietos, curiosos, con nuevas propuestas sobre la herencia espiritual antropológica; y científica materialista (Stanislavski), en movimiento, agredecidos de que tengamos acá cerca Maestros que se fueron hasta las europas, que hicieron la experiencia de viajar y aprender lo que buscaban en el continente colonizador, paradigama del bienpensar. Algunos estamos dispersos, otros intentamos agruparnos y buscar la constancia y permanencia del trabajo, la investigación y la producción grupal, entre los espejitos de colores y los flashes de los 5 minutos de fama. Algunos seguimos buscando la respuesta en el este (Europa), pero siento que las preguntas están en el sur, el oeste y el norte. No conozco ni un octavo de los teatreros de mi generación, pero de los que conozco muchos estamos buscando nuestros ritos teatrales, nuestros nuevos tangos y chacareras y cuartetazos, nuestros Mapuches, nuestro nuevos circos y nuestros guaraníes. Escribo "nuestros", en el sentido de que todo eso está en nosotros, después de no se cuantas generaciones de mestizaje, inmigración y mutua influencia, toda la herencia ya está latente, esperando manifestarse.

Sobre el carácter turístico de los pueblos nativos solo puedo poner los dos ejemplos que conozco, dos pueblos que están atravesados por una reforma cultural y religiosa: Los Lakota y los Guaraní. Muchos sectores de estos pueblos rechazan que el hombre blanco aprenda sus rituales. Pero otros sectores hace ya muchos años enseñan al hombre blanco sus rituales, su filosofía, su mitología y su religión. Quienes realmente intentan compartir, incluir y reformar la tradición al transmitirla, lo hacen con mucho tiempo y paciencia. También están los que solo quieren hacer dinero y también están, quienes hacen turismo, o intercambios, o negocio cultural y lucha política, hasta donde conozco, Los Mapuche.

Creo que en cuanto a la actuación respecta, la concentración involucra el desarrollo de los 5 sentidos y de la sensopercepción.
A diferencia del trance del actor que según mi parecer, es un estado que permite un cambio de la percepción y ese cambio, es el personaje.
Desde ese trance los actores son telépatas de la relación escénica. Tal vez el peligro, esté en ingresar en estos mundos con actitud temeraria, sin cuidado ni respeto, entrar sin un marco continente o entrar con psicofármacos.
Por ejemplo el marco continente de un danzante o un cantor en un ritual, es el diseño, las reglas y la mitología del ritual conducido por el chamán, Hombre de medicina, Machi o quien sea responsable, según la cultura, de que esa conexión entre cielo y Tierra, entre la materia y lo inmaterial, esa manifestación de lo invisible, sea para la salud de todos, para limpiar las heridas y curarse de los miedos que enferman.
Sueño con un teatro que limpie heridas y cure los miedos que enferman.

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