artaud, el seductor.

o el hijo terrible de Julio Verne.
No teme a su imaginación, menos a la ciencia ficción, ni a las hipótesis más descablledas y las vuelve seductoras cuando las metamorfosea, cuando las alquimiza, cuando las fusiona, cuando las sintetiza en el cuerpo del actor. Hasta se da el lujo de mantenerse en pie como escritor aún internado en un loquero. Si...internado seguía continuaba desarrollando su enfoque del ser humano, ¿Enloqueció alguna vez este buen hombre, o sus hipótesis sobrepasaron los límites de lo tolerable hasta el día de hoy?
Releyendo, encontré algo que quise compartir. No solo elaboró un sistema de actuación en "El teatro y su doble", sino que además en "Para terminar con el juicio de dios" coquetea con la posibilidad de una revolución en la moral y en la anatomía del ser humano.
Me resultó inverosímil, cuando leí "Es una innoble victoria obtenida por la religión, la sociedad y la ciencia humana sobre la conciencia humana al llevarla en un momento dado a abandonar su cuerpo, al hacerle creer que el cuerpo humano era perecedero y destinado al cabo de poco tiempo a desaperecer. No, el cuerpo humano es imperecedero e inmortal, y cambia, cambia física y materialmente, anatómica y manifiestamente, cambia visiblemente y en el mismo sitio siempre que se quiera tomar el trabajo material de hacerlo cambiar" Luego él texto propone que esta cambio sucede en el espacio y tiempo de la escena, y especificamente podría suceder en el organismo del actor mediante alientos específicos e invocaciones de impulsos.
Me imagino contemporaneo a Julio Verne y preguntandome si sus fantasías serían realizables por el hombre. Cuando Artaud exige que la poesía del actor debía apoyarse en la ciencia, en la fisiología y luego reclamaba un sistema jeroglíficos de anotación de la acción dramática y propone un poder metafísico del actor mediante un estado de trance, se me hace imposible (como cuando veo Terminator 2) cuestionarme ¿Y si fuera posible?

2 comentarios:

arqueck dijo...

Un millón de cosas cayéndose de los renglones. Primero pensar las posibilidades del actor desde sus límites que son las posibilidades del texto y sus coyunturas (coincidencia, claro, con nuestra propia presencia y sus ausencias) y de ahí que los unos y nosotros tengamos este planteo metafísico (tan Artaudiano, por cierto; tan loco como pensar; nada más metafísico que pensar que hay un "otros" fuera de nuestro sistema de pensamientos; creencia).

Que el cuerpo sea inmortal lo tomo como expresión de deseo o como figura.

Terminator 2 finalmente sucederá en forma de tecnocapitalismo con una buena dosis de Marx y un cambio climático pero con corporaciones que (quizás para bien) no tengan figura de Schwarzenneger ni de rubia esposa de Ana Lucía).

Quién le paga los placeres mundanos a quien vivió para correr los límites, encerrado por nosotros, preso por nosotros, agonizante por golpes de timón límites ajenos... no lo sabremos y seguramente no lo haya.

P.D.: No vinieron con la portaestudio. NO atienden los teléfonos. Imposible tarea de grabar algo musical. ¿Se había olvidado? Menos mal.

Alan Robinson dijo...

P.D.: No había olvidado. Había prejuzgado "Este se mandó la parte y me dejó en banda" Disculpe la honestidad brutal. Sigue el proyecto, que salga lo mejor posible, pero que salga...

Estimado.
Más que un deseo, en Artaud, creo que puede ser una figura. Sin embargo nome convenso, porque no es figura metafórica.
Desaprendiendo la formación cientificista que recibimos los occidentales, las posibilidades están ahí. Nosotros tendremos fe, o no.
Luego el texto y la palabra en el Actor que se propone en "El teatro y su doble" no es el texto que limita. Ése, es el psicologista texto occidental, la forma clásica y contemporánea de pensar la actuación como representación de un texto o interpretación de conflictos psicológicos, morales o sociales. Éste, es el imperio de la razón científica en el teatro.

Un teatro que ha perdido su poder