Nuevo teatro

Desde el 2001 a la fecha que me pregunto lo mismo ¿Que tenemos para decir los jovenes teatreros?
Hace poco me sumé al impulso del Colectivo Teatral, pensando que allí iba a poder encontrar un espacio para juntar fuerzas. El colectivo teatral, es un excelente espacio para la difusión y de a poco se asoma a la producción. Es absolutamente necesario, como fue para la neovanguardia Argentina la revista teatro XX.
El Teatro es una fuerza que debe mejorar la sociedad.

Nosotros los jóvenes teatreros debemos mejorar la sociedad.

Nuestros padres, es decir nuestros maestros, cuestionaron y reformularon las intenciones revolucionarias de nuestros abuelos, Tito Cossa, La Gambaro, Gené, pero la posmodernidad se las ingenió para dispersarlos. Pero los abuelos saben por diablos pero mas saben por viejos.

Bueno, ahora nos toca a nosotros desde la marginalidad, desde el otro lado del borde mejorar las condiciones como un espejismo en el desierto. Hace años el grupo Carajají, El periferico de Objetos supieron renovar la escena porteña y les fue muy bien. Pero no pueden o no quieren darle el apellido a sus hijos. Tal vez Veronese sea el mas desprendido porque ya tiene algunos trabajos donde pone su firma como supervisor. La identidad de un hijo no depende del apellido del padre. La identidad es tener el valor de reponder ¿De donde vengo, donde estoy y a donde voy?
Desde la crisis del 2001 parecería ser que los jovenes teatreros Argentinos estamos con miedo al discurso, con miedo al desacuerdo, con miedo al estallido. ¿Por que? No lo se. Hace menos de un mes un grupo de teatro muy joven que estaba haciendo Raices tuvo que dejar su trabajo por el mafioso manejo de los derechos de autor de Masllorens y Del Pino. Hace un tiempo en el foroCelcit tuve un insidente con una señora que me mandó a estudiar, con Bartís, como directora de escuela, porque tuve la osadía de criticar la dirección de La Pesca. En otra oportunidad en ese espacio, Gustavo Sassi habló mierdas de mi trabajo sin haber visto alguna vez ninguna obra dirigida por mi.
Los papas nos retan cuando ellos creen que nos portamos mal. Lo van a hacer toda la vida. Y nosotros, boludos de mas o menos 30 años, todavía vivimos en "La Casita de los Viejos"
Esta generación 21, los que entramos al nuevo siglo con nuestros primeros trabajos teatrales ¿Que tiene para decir? ¿Que nos pasa? ¿Que problemas nos atraviesan? ¿Lo virtual? ¿Un nuevo y distinto brote de individualismo sedentario? ¿El temor a agruparnos? ¿Creemos que las utopias y el arte murieron? ¿Renunciamos a los movimientos grupales por la salvación individual? ¿Somos nuestro propio enemigo? Quien no sea un mendigo de subsidios, un mendigo de una asistencia de dirección, un mendigo del centro cultural rojas, un mendigo de la TV, que tire la primera piedra. Pero quien pueda ir a la marginalidad, desde el otro lado del borde de la producción teatral que grite lo que sienta, porque esa es su responsabilidad de artista. Hoy el sistema postindustrial de producción artistica, se combate con bombas culturales.

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