Sobre el capítulo El Teatro Balines.

El Teatro y su doble es un libro-ritual. Una y otra vez puede repetirse la lectura que el libro continua manifestando el misterio. Continúo con estos breves resumenes que son la reflexión permanente y sobretodo simultanea a mi práctica, como docente-investigador. El ejercicio y la reflexión deben ser, en la medida que el artista quiera evitar la ezquisofrenia o el fanatismo, a mi entender simultaneos, nunca la reflexión a posteriori del ejercicio, porque de esa forma la teoría se vuelve un instrumento de poder sobre el otro, mas que un instrumento vivo para la realización del trabajo del actor.

Entonces aqui va un nuevo resumen del capitulo 4, que contiene también el peso de la practica del capítulo El Teatro Balinés de "El Teatro y su Doble". Artaud asegura que las necesidades plásticas de la escena son consecuencia de "Conocer el miedo físico y los miedos para desencadenarlo" La función estética de cualquier desición plástica estará entonces subordinada a otro orden del conocimiento, el atávico. Es decir aquel conocimiento ancestral, subconciente y heredado, aquel que no puedo decidir como manejar como es por ejemplo el miedo a la oscuridad.
Siguiendo el enfoque de Artaud, el teatro debería despertar no solo la relación atávica con el conocimiento sino también debería despertar los temores reprimidos, para liberarlos. El actor deberá "Despersonalizar sistematicamente el cuerpo", aquí tal vez el camino se bifurque, debido a que si seguimos la indicación del primer manifiesto de la crueldad donde Artaud extrae todo tipo de iniciativa personal al actor, entonces el actor no será mas que una marioneta del director.
En cambio si seguimos la idea que Artaud defiende acerca de un actor curandero que percibe fuerzas invisibles, que a mi criterio debería ser este el actor, y no el actor marioneta, el que deba bucear en las profundas aguas del teatro de la crueldad, descubriremos tal vez que desporsonalizar no es mas que descubrir la forma de disponer de un cuerpo preparado para ser medium, puente entre la realidad del teatro y la "otra realidad" que no es la realidad ordinaria. El actor deberá entonces renunciar a sus patrones de conducta, a sus movimientos y sutiles gestos que lo hacen un ser particular. Deberá desencadenarse, desprenderse de sus particularidades, para integrarse con sus impulsos fisicos directamente provenientes del subconciente. Artaud explica que el actor tendrá que "Canalizar alegrias y dolores ajenos, rito mediante, dictados por inteligencias superiores"

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