Las modas mueren.

De lo fértil a lo estéril, o como el sistema domina el stand up.


Como siempre suele suceder, cuando una nueva forma teatral está abriéndose paso en la cultura, los intereses del poder cultural empiezan a prestar atención. Estos intereses no están dados solo en un grupo de personas, sino que todos somos victimas y victimarios de los intereses del poder, por omisión o por acción, que impiden que nuestro sistema teatral mejore. Entiendo que toda actividad que ponga lo social por encima de lo individual es una actividad que hace un bien. Entonces, nuestra ética teatral está sujeta a darle prioridad a lo social por lo individual lo cual determinará la elección de nuestros temas en escena y la forma  de enfocarlos, comprometiendonos siempre a dar opinión, ya sea en movimientos estilizados como el surrealismo o en formas canonizadas como el realismo.
El género se deriva del monólogo de humor. Si bien no es una novedad, porque ya hace unos 20 años Pablo Misacantano, con El Espermatozoide alienado y Eduardo Morales con la saga del Bananazo arrastraban público de un autentico boca a boca en un under porteño que nada tenía que ver con el Parakultural y sus aires experimentalistas; el stand-up tiene algunas características estéticas que le son propias. Renuncia a la escenografía, al vestuario y la caracterización física de un personaje e instala en escena un micrófono. además la relación con el público es directa, el actor le habla al público que lo está viendo. Esta forma típica del genero, lo vuelve dependiente de la voz del actor y la palabra. Esto en si mismo no sería ni malo ni bueno, pero consideramos que el problema aparece cuando la fertilidad del género se vuelve estéril, por la aparición de una filosofía individualista que reproduce los mecanismos del sistema capitalista.
Lamentablemente artistas del stand-up como Bill Hicks o Louie C.K. son excepciones a la regla. Ambos de origen estadounidense se caracterizan por desplegar desde el escenario una ironica y sarcastica critica a su propia sociedad, a la indeferencia, al afán desenfrenado de lucro y a como nos se han acostumbrado a vivir sin sensibilidad. Lo que marca la diferencia aquí entre éstos artistas y los standaperos, es que se parte de otra ética donde lo social busca imponerse sobre lo individual. Es entonces que en la mayoría de los stand up nos enocntraremos que el texto se organiza sobre conflictos individuales que son parte de las vivencias intimas del actor, y no van mas allá de los pequeños problemas cotidianos que enfrenta el actor, con los cuales el publico se identifica, por lo general. El problema es que el artista en afán de gustar, agradar, divertir y no incomodar a nadie con alguna opinión, evita transmitir un mensaje. elude su responsabilidad de tomar lo cotidiano individual para volverlo social universal. En la medida que este genero siga de esta forma no pasará de ser una moda intrascendente, como todo fenómeno de consumo generado por el propio mercado internacional (no olvidemos que hemos importado este genero de los estados unidos). Creo que de la forma en que se realiza el género, su destino no será otro mas que el de su propia desaparición.

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