No es ensayo, es trabajo.

El problema que enfrenta el actor, empieza con la teorización del realismo. Cuando a éste, al actor, se le empieza a enseñar en instituciones, academias, talleres y seminarios, que un actor trabaja sobre la "convención" teatral,  todo lo bueno se desbarranca. ¿Porque? Porque el actor aprende a mentir, y lo que es peor de todo, empieza a mentirse. 
Lo difícil de un casting, audición o entrevista es detectar si estás con un actor, con una persona que trabaja de actuar, o con alguien que sabe y puede actuar. Siempre parece que estás conversando con un actor, con un artista con una persona que comprende la idea de compromiso, la idea de libertad creadora y cooperación con la dirección. Siempre parece que estás con un persona de conciencia grupal. Pero por lo general nunca es así. Al principio todo es maravilloso, y luego cuando hay que dejar el ego a un lado y asumir con el cuerpo el compromiso asumido con la palabra es normal que muchos actores, salgan disparando. Hay una mitología justificatoria en torno al asunto para justificar al actor "Que si le sale laburo en tele, que es muy dificil ganar el mango, que el director no sabe, que me ofrecieron laburar con un fulano que no lo puedo rechazar". En realidad es tan sencillo como tener o no tener palabra. Mi abuelo me decía "Mi palabra es un documento". 
Cuando un actor se baja de un elenco, no hay que preguntarse porque se bajó, sino porque se subió. El aprendizaje del director está en saber entrevistar con las preguntas adecuadas, para poder detectar a los que son en verdad actores y actrices, y entienden la seriedad del oficio. 
Voy a reemplazar la palabra "ensayo" por la palabra "trabajo" al principio va a ser un poco incomodo, pero después nos vamos a acostumbrar y van a ver que es mucho mejor ese cambio.