El arte de elegir teatro.

29-12-2013.

En los últimos 5 años, me veo conversando con compañeros y amigos acerca de la cantidad de teatro que se hace en Buenos Aires. Soy de los que piensan que está bien que haya muchas personas que hagan teatro. Defiendo que haya cada vez mas obras de teatro, cada vez mas oferta. Luego hay otras discusiones que tienen que ver con la calidad de esa oferta, pero eso es tema de otra entrada.
Cuando un director se propone estrenar una obra, enfrenta el desafío de elegir un espacio teatral donde realizarla. Elegir el espacio, es un arte. Dado que de esta decisión y de la habilidad del director para conducir la dinámica del grupo, suele depender el logro de los objetivos del proyecto.
El primer problema es ético - estético, y no conozco muchos colegas que lo enfrenten. 
La primer pregunta es de orden política, dado que cuestiona la relación de la obra con el orden público y el privado. ¿Espacio abierto o espacio cerrado? 
Hacer una obra de teatro en la calle, trae de la mano aceptar las reglas de juego de los espacios públicos. La obra va a dialogar con actitudes "políticamente incorrectas" para el teatro.  Pero las formas en que la obra reaccione a esas actitudes son las que hacen al teatro, necesario. "Pasar una gorra" no significa mendigar, sino más bien permitir que la sociedad misma regule la economía. "El que mas tiene, pone por el que menos tiene" debería ser la idea en el fondo de la gorra. De esta forma todos pueden participar como espectadores de la obra. Un precio económico predeterminado es clasista, restrictivo, condicionante y selectivo.  El espacio público borra las diferencias entre clases sociales, porque todos pueden estar ahí compartiendo la obra. 
En el orden actoral, se plantean diferencias. En un espacio cerrado, el actor se relaciona con la técnica, en cambio en un espacio público lo hace con la naturaleza. En definitiva el actor se reencuentra con su naturaleza actoral. 
Por su parte los espacios cerrados, son los espacios privados, y resulta inevitable que ellos se manejen según las reglas del juego el mercado cultural capitalista. 
En síntesis, creo que es necesario repensar las diferencias entre los espacios abiertos y los espacios privados que viven una crisis de agotamiento y una evidente necesidad de volúmen de público.  

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