Aprender a convivir con la locura.

En mi trabajo como escritor, actor y director teatral abordé ciertos temas sensibles para mi, desde que comencé a trabajar. Cada proyecto que uno elige cuando hace teatro independiente, lo elige centralmente desde la pasión, el deseo, las ganas y las variables de producción que componen el proyecto. No decido racional ni logicamente los temas sobre los cuales hacer una obra, sino que mas bien éstos se van manifestando.
De esta forma fui descubriendo hasta ahora algunos temas a los cuales soy sensible, porque fueron temas que aparecieron en mis obras: La identidad, la locura, el amor, el humor, la psiquiatría, la historia política argentina y los conflictos de clase media.
En mi ensayo "Actuar como loco" publicado en Diciembre de 2013, aparecieron con mucha potencia la psiquiatría, el amor y la locura como temas sobre los cuales hice obras. Entonces, como mi libro tenía además de su forma de ensayo, el propósito de investigar ciertos temas como la creación y la locura citando autores que marcaron un precedente, me encontré todo un campo de trabajo y con algunos vacíos, algunos huecos en los cuales es necesario hacer propuestas.
Me refiero concretamente a que nadie defiende el "derecho al delirio" excepto Vicente Zito Lema, quien sin embargo aun no ha escrito acerca del derecho a la "identidad mental". Quiero decir que las instituciones que legitiman y regulan cualquier norma de convivencia deberían respetar el derecho al discurso y la conducta delirante, en tanto y en cuanto ésta conducta sea respetuosa y no violente el derecho del cuerdo a mantener su mente, conducta y su discurso dentro de las normas de la cordura.
Así mismo estos "vacíos" me hicieron ver que así como la comunidad homosexual comenzó a hablar de diversidad sexual, nosotros los locos, tenemos el derecho de empezar a hablar de "diversidad mental". En honor a la Asamblea Permanente de Usuarios del Sistema de Salud Mental, pedimos "Nada sobre nosotros, sin nosotros". La diversidad mental, enriquece la vida cotidiana del cuerdo, del usuario y la del loco. En la diversidad nos encontramos, nos acercamos y nos hacemos hermanos. Solo en el respeto de la diversidad podemos vivir la experiencia de la empatía.
Así mismo creo que la sociedad luego de la Ley Nacional de Salud Mental, ha madurado lo suficiente como para que empecemos a hacer todo lo necesario para dejar de encerrar, aislar y torturar con "Ataduras mecánicas", "Electroshoks" y "Habitaciones de castigo" a quienes no logramos comprender por lo que dicen y lo que hacen.

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