Aprender de los delirantes

La locura sigue siendo un misterio.
Todo lo que se ha escrito sobre teorías de la mente, desde Freud, hasta Castaneda, pasando por Winnicott, las neurociencias y Miller, ha sido escrito desde la cordura. Por lo cual los argumentos, fundamentos, razonamientos y evidencias que se presentan para demostrar dichas teorías fueron elaborados desde la cordura, delimitada por la tradición escrita y el pensamiento científico.
Conozco la locura, el delirio y la alucinación por tres caminos. Por el camino del teatro, por el camino de las ceremonias de temazcal y medicina del pueblo Lakota y por mi camino personal, por mi necesidad de defenderme de todo lo que la psiquiatría biológica pretendió depositar en mi. En el 2013 publiqué un libro titulado "Actuar como loco, experiencias del teatro y la locura" que reúne algunas de mis experiencias personales y profesionales como profesor, director, escritor y actor.
El libro propone que toda obra de teatro es un tipo de ritual específico y que el trabajo del actor consiste en aprender a alucinar, como reacción social a su entorno.
Recientemente fui invitado por el ministerio de educación argentino para exponer algunas ideas sobre las relaciones entre arte, salud mental y justicia. Asistieron cien referentes de universidades argentinas públicas y privadas. La psiquiatría biológica ha trabajado durante 500 años logrando imponer un paradigma médico, pero sobre todo un gran negocio, el de las drogas psico - farmacológicas. 
El desafío es grande. Se trata de recuperar la memoria americana para demostrar que las alucinaciones no son ni buenas ni malas, sino que son otro estado de la conciencia, misterioso y sagrado como los sueños. Esto es un desafío sobre todo para quienes vivimos en las grandes ciudades.
Podemos enriquecer nuestra vigilia, prestando mayor atención a nuestra vida onírica, así como también podemos hacerlo prestando mayor y mejor atención a quienes pueden delirar, porque son ellos, los delirantes que aun no han sido drogados por la psiquiatría, quienes tienen mucho para enseñarnos sobre realidades que están entre nosotros pero hemos olvidado como percibirlas.


Tlazoltéotl,

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