Grotesco "furioso"



El teatro, mas allá de su voluntad discute, debate, cuestiona o dialoga con la cultura y la historia. El teatro no tiene como objetivo "manifestarse" sobre lo que pasa en su época, pero lo hace aunque no lo quiere. La "performance" mas excéntrica se expresa en su lenguaje sobre lo que sucede en la cultura. Por esto me vengo preguntando sobre qué teatro estamos haciendo hoy.
"Balcarce" es el perro del presidente Macri. El presidente argentino o sus asesores, ya no importa, le sacó una foto en el sillón presidencial.
La foto, según quienes votaron por "Cambiemos" nos propone descontracturar nuestra relación con el poder político. A mi me encantaría descontracturar mi relación con el poder político si la propuesta de "Cambiemos" fuese una propuesta anarquista. Pero como nada mas lejano a "Cambiemos" que la anarquía, prefiero mantener mis contracturas y tensiones con el poder.
El grotesco criollo muestra como los personajes se encuentran alienados en una división entre el ser y el parecer, en la cual el rostro y la mascara atraviesan una tensión muy compleja. La tensión de los personajes grotescos, provoca una risa trágica, esas situaciones en las que uno ríe al tiempo que piensa en lo trágico que está provocando esa risa. Los personajes en el caso de la obra de Discépolo, terminan padeciendo su realidad. Suelen hacer fuerza por negar los conflictos impostando una esperanza muy incómoda. De esta forma "lo familiar" se vuelve "fantasmagórico". Freud analizó en la literatura este efecto artístico.
"Balcarce" en el sillón presidencial tiene muchos elementos del grotesco, incluso el potente efecto de "lo siniestro" en el cual lo que debería mantenerse en privado se hace publico. De esta forma cuando "Balcarce" ocupa la figura del presidente, esta figura se deforma, se animaliza.
Creo que las figuras del poder no deben ser respetadas por los artistas. En el caso de "Balcarce" resulta evidente que detrás de esta foto hay una estructura de poder político eficaz, eficiente e inmensamente poderosa, porque quienes están detrás firmando los acuerdos que dejan a miles sin trabajo, están tan tranquilos que le permiten a Macri y su equipo, todos los "gestos" como el de "Balcarce" que ellos quieran hacer.
En este sentido siento que el grotesco criollo, para quienes hacemos teatro, nos ofrece la posibilidad de crear un "grotesco furioso" para la cultura que hoy tenemos en Argentina. Me refiero a la necesidad de un grotesco teatral en estado de furia, con una potencia actoral que pueda hacer preguntas incomodas a la cultura que llevó a "Cambiemos" al poder.


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