Carta abierta a Matías Alé

Hola Matías,
No te conozco personalmente. Te veo hace muchos años pasar por programas de chimentos, hablando de lo que sentís por una mujer o de lo que sentís por otra. Me empecé a interesar en vos desde que los canales de televisión en el 2015 mostraron como delirabas mientras dos enfermeros o policías, es lo mismo, te llevaban a una ambulancia.
Espero que estés bien. Te quiero desear lo mejor porque creo que estás frente a una oportunidad de cambiar tu vida en serio. Por ahora te presentás como un enfermo mental y defendés la medicación psiquiátrica públicamente. No sabés el daño que hace tu defensa publica de la medicación psiquiátrica. Pero bueno, no tendrías porqué saberlo. Miles de personas viven un infierno en silencio y secreto sin tener con quien hablar la angustia que les provoca verse obligados y forzados a consumir drogas psiquiátricas.
También defendés las clínicas monovalentes, o hospitales psiquiátricos, que deben cerrar porque hay una ley que así lo establece. Pero tampoco tendrías porqué saberlo.
Lo que si tenes que saber es que a vos te llamó la locura y tu vida puede cambiar dramáticamente. Tu vida ya nunca va a volver a ser la de siempre. Antes eras Matiás Alé, el de la tele. Ahora sos Matías Alé, el bipolar. Ojalá puedas sentir en tu corazón el llamado de la locura, y ponerte al servicio de los hermanos locos y las hermanas locas.
Trabajás de actor, ojalá puedas leer "El teatro y su doble" de Antonin Artaud.
Decís que hacés arte, ojalá puedas conmoverte con un cuadro de Van Gogh.
Estás en la cultura, ojalá puedas leerla  a Marisa Wagner o a Jacobo Fijman.

En fin, te deseo lo mejor, y que la locura te acompañe.

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