"Extraordinario", el espíritu de una época.

"Extraordinario" tiene en apariencia todos los elementos para un éxito de taquilla. Los adorables Julia Roberts, Owen Wilson y un niño que es discriminado por tener deformidades faciales. Uno llega al cine, y espera ver inmediatamente el punto de vista de "Auggie" el niño que vivió una vida difícil y se propone por primera vez, escolarizarse. Pero no, lo primero que hace la película es asumir el punto de vista de la familia. Es decir que se presentan los conflictos que vive cada uno de los integrantes, siendo una familia "especial" dado que uno de sus integrantes ha vivido una vida más difícil que los demás. El guión logra desmarcarse de los lugares comunes al empezar el relato.  


Luego uno aprecia otra virtud de la película y tiene que ver con el diseño de arte muy original. Es formalmente muy bella la película. Julia Roberts, sorprende interpretando una madre académica agotada, que busca desesperadamente lograr minutos libres para terminar su doctorado. Owen Wilson, como siempre hace de "cool" y "simpático", pero lo hace muy bien. 


La dirección de actores es correcta, y cabe destacar siempre, que dirigir niños es un compromiso ético. La película avanza y uno espera que empiecen los conflictos que le den una dimensión mas humana a la comedia, y no tan "hollywood" pero eso nunca llega. Auggie va a una escuela dirigida por un director adorable y progresista. Hay una escena en la que Auggie sufre un liviano bullying de 3 segundos y la comedia termina.  Sin pena, ni gloria. 
"Extraordinario" es una película ideal para personas atormentadas con la existencia, porque les ayudará a pasar un rato de liviandad y suavidad. Siendo buenos, "Extraordinario" puede dejarnos la moraleja que no todo lo dramático tiene que ser tan dramático. 

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